arte acción, situacionistas y apuntes para tesis

El arte acción y los situacionistas. apuntes para tesis.

Durante el siglo XX, el arte tuvo un cambio abrupto de significado y forma. Los medios en los cuales se desarrollaba el arte empezaron a cambiar, tanto por las nuevas herramientas disponibles (como la cámara fotográfica) junto a una serie de crisis ontológicas en el ser humano, derivadas del fracaso de la razón humana. En donde después de años de perseguir la razón, de promover el avance y la supremacía humana, lo que hubo del otro lado fue desilusión, muerte y guerra. Era imposible que la producción artística, apegada al curso social, siguiera repitiendo los mismos cánones. Se vio con los surrealistas que buscaban una forma de sublimar lo real y trabajar con el inconsciente, o los dadaístas que se oponían a toda la academia pasada. Jugando con las ganas de tener un nuevo mundo, un mundo habitable pues el mundo que les habían vendido había acabado en conflicto. Fue esto un caldo de cultivo entonces, para el nacimiento de otras formas de concebir la creación, como la performance o arte acción. Más o menos en los 70s se empezó usar el término performance para llamar así a los distintos happenings, presentaciones que se diferenciaban de la lógica del teatro. Por un lado, la performance aparece con un carácter de abandono al arte plástico habitual, de manifestación incluso. Se le añadió un nuevo elemento de espacio temporalidad a la obra pictórica, aparece gente como Pollock que añade una nueva dimensión a su obra en donde ya no interesa el resultado, interesa el proceso. Se deja implícita la bidimensionalidad del arte y entra como un nuevo elemento, el espacio tiempo. Por otro lado, también hay una ruptura con la búsqueda del objeto. Con el pedestal creado alrededor de la obra de arte como objeto que puedes producir en masa y comprar. Atacando directamente al mercado del artista. Mezclando vida y arte. Pero entonces, si se deja de lado lo objetual, ¿con que podemos comernos el performance? En el arte acción, el artista es el que decide las características físicas de la obra, el emisor proclama un acto en donde se apropia de las formas en las cuales va a comunicar su obra. Citando a Angel Pastor: “La performance se enmarca en la línea del arte contemporáneo que sustituye la representación por la presentación. La performance en su origen no representa sino es, ello no quiere decir que no pueda hablar de, o decir de, de eso creo que la interpretación psicoanalítica sabe bastante, pero en esencia en la obra no hay pretensiones, o no debería haberlas, de que sea visto algo que no está allí; si alguien se corta la piel se la corta, no hay lugar para el ilusionismo, por ello la mayor parte de las acciones son decepcionantes si las comparamos con el mito o el relato que después pueden llegar o han llegado a generar, la acción suele decepcionar las expectativas puestas de antemano (a diferencia de determinadas actividades “artísticas” que pretenden engañar los sentidos, deslumbrar, maravillar, evadir...).” Queda claro que el arte acción ha tenido como característica, una forma que se escurre de las formas mercantiles y exactas del sistema capital. Dentro de su falta de forma es ahí en donde radica su potencial, ya que se puede trabajar con lo aún no existente. Es aquí en donde se marca un punto principal en esta investigación, a través del arte acción se puede jugar con lo no existente para traer a la materialidad, realidades que nos convengan. Quienes supieron hacer de esto una forma de vida fueron los situacionistas: El situacionismo, como corriente de pensamiento y práctica social, surgió en Europa en la década de 1950, principalmente bajo la influencia de la Internacional Situacionista (IS), una organización revolucionaria que reunió a artistas, filósofos y teóricos del arte. Su principal objetivo era criticar la sociedad de consumo y la alienación del individuo dentro del capitalismo, y proponía una transformación radical de la vida cotidiana a través de intervenciones estéticas y políticas que alteran la percepción habitual de la realidad. En este contexto, el arte acción se convierte en una herramienta clave para cuestionar y provocar. transformar el espacio urbano y liberar al individuo de las estructuras cotidianas. El situacionismo se articuló principalmente a través de la figura de Guy Debord, su principal teórico, y su obra más influyente, *La sociedad del espectáculo* (1967). En este libro, Debord describe cómo la vida cotidiana se ha transformado en un "espectáculo", una representación mediática que aliena a los individuos y los desconecta de su capacidad de acción directa en el mundo. Según Debord, la experiencia de la vida real se ve sustituida por imágenes, representaciones y objetos que ya no corresponden a las necesidades humanas auténticas. Para los situacionistas, el arte y la cultura habían sido absorbidos por este proceso de mercantilización, y era necesario generar una nueva forma de interacción con la realidad que desafiara este sistema. Dentro de este marco, los situacionistas propusieron una serie de conceptos y estrategias que fueron fundamentales para su crítica. Dos de los más relevantes son la “deriva” y la “construcción de situaciones” 1. La deriva: Esta es una práctica que consiste en caminar sin rumbo fijo por la ciudad, dejándose llevar por las percepciones y emociones del momento. El objetivo de la deriva es escapar de las rutinas cotidianas y de las construcciones mentales impuestas por la sociedad, descubriendo nuevos sentidos en el entorno urbano. La ciudad, para los situacionistas, es un espacio cargado de significados que se pueden revelar al "perderse" en ella, de manera similar a como el performance puede trastocar las convenciones de la representación. 2. La construcción de situaciones: Es una forma de intervención directa en el espacio y el tiempo, donde se organizan eventos o experiencias que rompen con la lógica del espectáculo dominante. Estas situaciones buscan crear momentos intensos de interacción colectiva que permitan la emancipación del individuo a través de la ruptura de la cotidianidad. Las situaciones pueden incluir performances, happenings, intervenciones en el espacio público, y actividades que transforman temporalmente la realidad que nos rodea. El Performance como Herramienta Situacionista: el performance, como forma de arte en vivo, se encuentra estrechamente relacionado con los objetivos situacionistas, ya que ambas buscan una ruptura con la experiencia convencional y el cuestionamiento de las normas sociales. Mientras que el situacionismo aboga por una crítica radical de las estructuras sociales a través de intervenciones en el espacio público y en la cotidianidad, el performance en su sentido más amplio también puede ser entendido como una forma de intervención radical en las prácticas culturales y sociales. Los situacionistas consideraban el arte como una herramienta para desmantelar las convenciones sociales y estéticas. Desde su perspectiva, el arte tradicional había sido asumido por el mercado y las instituciones, por lo que era necesario reformular de manera que sirviera a fines más independientes, con razones lejanas a la producción material. En este sentido, el performance, como una manifestación de acción directa y efímera, ofrece una vía para lograr este objetivo, ya que no se limita a un objeto o a una obra finalizada, sino que se convierte en un proceso, en una experiencia compartida entre los participantes y el público. El performance situacionista no solo se limita al arte escénico, sino que se extiende a la vida cotidiana. Las intervenciones en el espacio público, las performances urbanas y las acciones colectivas son una forma de arte que tiene como objetivo la creación de situaciones inéditas y la activación del espectador en un proceso de transformación de la realidad. Este tipo de performances busca romper con las barreras entre el arte y la vida, lo que les da un carácter profundamente político y emancipador. El punto en el que converge el Situacionismo y la performance: Un ejemplo de la relación entre situacionismo y performance es el uso de las intervenciones en el espacio urbano que realizaron los situacionistas en diversos contextos, como durante las protestas de mayo de 1968 en París (en donde aquí entran algunos teóricos como deleuzze y Guattari). Durante estos eventos, se llevaron a cabo una serie de acciones disruptivas que incluyeron desde los grafitis en las paredes de la ciudad hasta las manifestaciones espontáneas que interrumpían la vida cotidiana. Estas acciones, aunque no siempre se definían como "performances" en el sentido tradicional, fueron performances en su capacidad de romper las normas sociales y generar momentos de conciencia colectiva. Otro ejemplo significativo es el trabajo de artistas como Asger Jorn y Constant Nieuwenhuys, quienes a través de sus intervenciones en el espacio público y la creación de *situaciones* también se acercaron a la idea de performance situacionista. Sus "situaciones" buscaban involucrar al público en la creación de un nuevo sentido de comunidad y en la experiencia de la ciudad como un espacio de posibilidades. El impacto del situacionismo en el performance es muy notorio en muchas prácticas artísticas contemporáneas. Artistas que trabajan con lo público, que realizan intervenciones en el espacio urbano o que buscan desafiar las convenciones de la representación, se pueden ver como herederos del legado situacionista. En la actualidad, las ideas situacionistas se encuentran presentes en movimientos como el arte de acción, el arte de guerrilla y las intervenciones en el espacio público, que continúan buscando formas de subvertir la lógica del capitalismo y el espectáculo. Asimismo, el auge de las prácticas de performance en las últimas décadas también ha permitido a los artistas explorar nuevas formas de resistencia y subversión. El performance, como herramienta situacionista, sigue siendo una forma vital de generar conciencia crítica, desafiar las normativas sociales y proponer nuevas formas de vivir la ciudad y de relacionarnos entre nosotros.

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