Portada de Culto La Aluzada: Unión estatal de experimentacion sonora del cerro Proaño y su Basílica de Guadalupe

Culto La Aluzada: Unión estatal de experimentacion sonora del cerro Proaño y su Basílica de Guadalupe 2026

Segundo disco colaborativo de 2026.

Esta vez con hechicera Guadalupe Santamaria Negrete. Un arduo trabajo interestatal de experimentación sonora rodeada de un imaginario y un culto que recupero un baúl de cintas magnéticas en un bar de Coahuila, que contienen lo que se escucha en el álbum, con personajes del vagar mexicano imaginario amoroso encabronado. Con profundo terror.

Drone, ambient o lo que venga siendo. Invierno u otoño del ’68, no recuerdo. Era viernes y el cielo lloraba con nosotros. Como una madre cuando pierde a su hijo.

Nos encontrábamos a altas horas de la noche en el infame Rubí, un salón que está a las afueras de Coahuila. Sentadxs en una mesa, estaban Heriberto Montes de Oca, Isabel Villaseñor, Carmen Mondragón, Amparo Dávila y Arturo Meza…, bueno, toda la aluzada pues. Todxs teníamos muy en cuenta lo que íbamos a hacer ese día, resulta que en el Rubí siempre se ha contado que trabajaban con ladrones y todas esas cosas robadas acababan ahí, lo escondían para luego revendérselo a gringuitos en subastas…, pero te hablo que robaban desde cositas insignificantes hasta trabajos de años, desde artículos de artistas como nosotros, hasta papeles de políticos y demás.

Bueno, a nosotros nos robaron lo que era nuestro: un montón de archivo, cintas, textos y demás… Yo creo que más que nada nos lo quitaron porque éramos un culto, que, en ese entonces, éramos como él culto, cosa que supongo que los ha de haber espantado, casi siempre nos íbamos de estado en estado, no sé ni cómo se enteraron que llegamos a Coahuila.

La gracia es que sabíamos que íbamos a robarnos nuestras propias cosas y lo que se nos cruzara también, el olor a corcho y el humo que vivía en las paredes se sentía vivo, no nos quitaba la mirada de encima mientras nos movíamos poco a poco, Carmen nos había expresado desde antes que si no recuperábamos sus cosas, no iba a poder seguir aquí; Amparo y Arturo estaban de fijados, tomaron ventaja que la mayoría de personas estaban al centro de la pista bailando para empezar a moverse; Santiago Nuñez y Yazaret Macías intentaban entenderle a la marimba junto con Inés Arredondo, más que nada nos hacíamos pendejos para desconcertar a los escuchas y que no se escucharan nuestros forcejeos provenientes de la bodega.

El plan lo armó Salvador Elizondo, quien hizo todo el plan pensando en el general Zapata y Guadalupe Posada, los admiraba mucho, yo creo que los tomaba como referentes o como figuras paternas; una vez que estaba todo despejado, Amparo y Arturo desde la barra avisaron que empezáramos a accionar rápido, Isabel y Carmen se adentraron por atrás de la barra como ya habíamos investigado desde antes y se metieron a la sala de atrás; que con la música del salón, ni se dieron cuenta; Carmen e Isabel entraron por seis minutos atrás, no sabemos hasta el día de hoy qué hicieron ni cómo, pero lo lograron…, ya teníamos nuestras cosas de vuelta, solo era cuestión de volver para irnos del lugar.

Salieron de la bóveda a las dos con quince de la madrugada, haciéndonos señales nos empezamos a preparar para evacuar de ahí, no lo podíamos creer, las cosas que nos robamos estaban desde hace décadas ahí, y por fin eran nuestras, por fin podíamos darles otro uso; entre Santiago y Yazaret nos organizamos para restaurar, completar y archivar los recursos para terminar este material sónico, guardado por décadas en los bajos fondos del salón Rubí. Pasaron en una van Pina Pellicer y Francisco Goitia con la otra parte de la misión, el Santo Niño de Atocha y el Tláloc recién robado de Plateros, Fresnillo Zacatecas.

Volver